El sexo de los 20 a los 50 años

Cuando tienes 20 años te sientes en el apogeo de tu vida sexual. Has evolucionado desde tus primeras relaciones y te sientes en plena forma para practicar posturas aventuradas, planificar una buena sesión de sexo, caldear el ambiente con insinuantes mensajes subiditos de tono, aguantar más tiempo en la cama y hacer saber que estás gozando a base de bien con tus gemidos y alaridos orgásmicos que en ocasiones son casi de Oscar.

Pero los años van pasando y, inevitablemente, llegamos a etapas sexuales más calmadas. La lencería de los momentos especiales se queda olvidada en el cajón, estar perfectamente depilados y aseados deja de ser una máxima y perdemos la cuenta de cuándo fue la última vez que nos dimos un revolcón improvisado a media mañana en el sofá.

“Es totalmente normal que perdamos algo de impulsividad para ponernos manos a la obra, pero eso no quiere decir que tu vida sexual tenga que ser peor a medida que envejeces, ¡incluso podría ser más ardiente!”, asegura la sexóloga y experta en relaciones sexuales Terri Orbuch en ‘Women’s Health’, donde ha recogido las opiniones de diferentes mujeres sobre cómo ha cambiado su vida sexual con el paso de los años, e incluye algunos consejos para mantenerla activa y placentera estemos en la década que estemos.

A los 20 años
“Las relaciones sexuales con mi pareja han ido por oleadas en los últimos años. A veces, tenemos sexo cuatro veces a la semana y otras lo hacemos una sola vez o ninguna por culpa de los viajes y de nuestros horarios de trabajo”, cuenta Vicky C, de 25 años.

Somos jóvenes, nos excitamos con facilidad y, normalmente, estamos en las mejores condiciones físicas para disfrutar del sexo. Pero a los 20, además de ser algo inexpertos, estamos bastante más atareados de lo que nos gustaría. Estudios, trabajo, familia, amigos… Nos quitan más tiempo del que queremos. “Tener relaciones sexuales durante la semana es difícil pero los fines de semana estamos listos para ponernos a ello. Por lo general, él da el primer paso, pero sólo con que le dé un beso más largo de lo habitual entiende que quiero tema”, continúa la joven.
Como explica Orbuch, “a los veinte años, muchas mujeres siguen estando sexualmente inseguras de sí mismas. Todavía están descubriendo qué desean y les cuesta hablar de sexo y expresar abiertamente lo que necesitan en la cama, así que pueden ser más propensas a dejar que el chico haga el primer movimiento”. Pero no todas.

Época de juegos, muchas empiezan a ser más decididas y dejar de lado tapujos adolescentes. Si quieren sexo, lo piden: “Ahora cuando tengo ganas estoy más abierta a decirle a mi novio ‘vamos a hacerlo’ e indicarle como ponerse”, confiesa Katie D, de 28 años. La sexóloga recomienda practicar la masturbación durante estos años para descubrir en solitario dónde y cómo deben tocarnos. Aprender poco a poco, para ponerlo en práctica al acabar la veintena.

A los 30 años
“El sexo con mi pareja se ha vuelto más aventurero y sabemos cómo excitarnos rápidamente. Él sabe que si me da un masaje en los hombros me pongo cachonda de inmediato y si quiero activarle sólo tengo que ponerme algo de lencería y dejar que me agarre. Si ve encaje, sabe que vamos a practicar sexo”, relata Brooke W, de 30 años.

Nos vamos conociendo y tenemos varios trucos en la manga para excitarnos y poner a tono al otro, pero la falta de tiempo sigue siendo un problema: “Me preocupa no tener suficiente tiempo para hacerlo, así que me pongo ansiosa y a veces freno las relaciones sexuales antes de que comiencen. Siento que tengo demasiadas cosas que hacer y me cuesta concentrarme en mi pareja y practicar sexo”, confiesa Mary D, de 33 años.
“Esta es la década en la que la mayoría de las mujeres se sienten más cómodas para iniciar las relaciones sexuales, pero problemas como el estrés crónico, los complejos de su imagen corporal o la falta de sueño pueden afectar a su deseo sexual, por lo que es necesario liberarse de las presiones de horarios y cuidar la salud mental y física”, explica la experta.

A los 40 años
“Lo que ha cambiado realmente para mí es mi nivel de deseo espontáneo”, comenta Suzy O, de 47 años: “Antes, con los niños y la casa ni siquiera pensaba en mantener relaciones sexuales. Me ponía ansiosa y cada vez lo hacíamos con menos frecuencia. Pero me di cuenta de que mi relación estaba sufriendo, así que encontré la manera de ser yo quien iniciase los encuentros”. A los cuarenta las tensiones derivadas de los quehaceres y obligaciones que condicionan nuestros horarios empiezan a disiparse, y comienza nuestra vida sexual adulta.

“Ahora estoy mucho más predispuesta, sé cómo autoexcitarme para que me apetezca practicar sexo y me aseguro de hacerlo al menos un par de veces a la semana”, continua Suzy.
“La mayoría de las parejas a los cuarenta años se dividen en dos grupos: pueden estar tan ocupados con otras responsabilidades como el cuidado de los niños o de sus padres que no son capaces de encontrar tiempo para mantener relaciones ni incluso para hablar con sus parejas sobre lo que les gustaría hacer en la cama, o instalarse en una situación cómoda con su pareja y simplemente empezar a poner en práctica lo que han aprendido en todos estos años, lo que puede ser especialmente interesante para alcanzar orgasmos intensos”, explica Orbuch.

Deb W, de 44 años, ha optado claramente por la segunda posibilidad: “He dejado de preocuparme tanto por que la iluminación fuese perfecta y he empezado a concentrarse en lo que realmente me hace disfrutar. Incluso si no se dan las condiciones ideales –como que mi ropa interior esté vieja y agujereada– me pongo manos a la obra para practicar sexo”, asegura.

“El único inconveniente es que esto puede acabar siendo un poco aburrido”, advierte la experta en sexología, quien recomienda introducir elementos nuevos como juguetes sexuales, masajes sensuales o una simple cachetada en el culo que puedan añadir un factor sorpresa excitante. “Esos pequeños signos son la manera más fácil de decir, ‘¡eh! Nos vemos en el dormitorio’, incluso cuando hay un millón de tareas pendientes que compiten por ocupar tu atención”, recomienda.
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No importa en qué década te encuentres, hablar con tu pareja sobre sexo, las cosas sexuales que te gustaría probar o lo que te ha gustado hacer en otros momentos puede ayudarte a estar más satisfecho con tu vida sexual e incluso poneros a tono mientras estáis hablando del tema”, aconseja Orbuch. Como se suele decir, la unión hace la fuerza, así que es importante entrenar, trabajar en equipo y siempre que sea posible “intenta probar cosas nuevas con tu pareja”.

Autor: Alba Ramos Sanz Fuente: El Confidencial

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